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Aunque
no es un museo de arte, en las salas del Ichoalay quedan huellas de las
primeras manifestaciones literarias y artísticas de la sociedad chaqueña.
Por
su particular
trascendencia se destacan las obras de Juan de Dios Mena, el Curupí y el Pombero.
Junto a ellas, Crisanto Domínguez, contemporáneo de la congregación del
Teatro Bar Olimpo, encuentra espacio para testimoniar con su obra
literaria y una pintura al óleo, su eximia calidad de artista. No podía
faltar entre aquellos precursores, Manuel Sanchís,
autor del San Francisco
Solano que protege al Museo y de una obra sin título que acompaña
las que se exponen en este sector.
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