Escudo de la Provincia del Chaco

Subsecretaria de Cultura de la Provincia del Chaco

Historia del Chaco- Altamirano - Dellamea de Prieto - Sbardella. (para Internet.)

Capítulo I - Período Hispánico

Título I - Las Culturas Aborígenes del Gran Chaco

1.- El ámbito geográfico:  El Gran Chaco

El Gran Chaco es una extensa llanura boscosa que abarca parte de Argentina, Bolivia y Paraguay, extendiéndose aproximadamente hasta los ríos Otuquis y Parapiti en el norte, el río Salado al Sur, el eje Paraguay - Paraná al este y los faldeos cordilleranos al oeste. Se trata de una gran cuenca sedimentaria asentada entre el bloque levantado del Macizo de Brasilia y la zona cordillerana. EI basamento cristalino está asentado a considerable profundidad, cubierto por un grueso manto de sedimentos provenientes de los relieves circundantes. El área chaqueña, a la que el bosque confiere unidad, es, además una región de gran horizontalidad, pues la paulatina elevación desde la ribera fluvial hacia el oeste es escasa, manteniendo el terreno una leve orientación de NO a SE, apenas perceptible por la dirección de los cursos de agua. Esa característica de horizontalidad es la causa fundamental de la formación de esteros y bañados.

Los movimientos que originaron la cordillera de los Andes repercutieron en esta planicie, reactivando antiguas fallas y originando otras como la ocupada por los ríos Paraná - Paraguay. Las áreas de descenso originaron cuencas de relieve chato y escasa pendiente, mientras que los bloques levantados se manifestaron en forma convexa, como el situado en el centro de la planicie, llamado arco Cordobés Oriental - Charata que remata en Formosa en la dorsal San Hilario.

La región chaqueña, ubicada en la zona tropical y subtropical, se caracteriza por su clima cálido y una irregular distribución de las precipitaciones. Las lluvias en general decrecen de este a oeste; la porción oriental húmeda, con precipitaciones regulares y constantes de hasta 1.200 mm, anuales, registra temperaturas elevadas en verano y suaves en invierno. Se la encuadra dentro de la variedad climática: subtropical sin estación seca. La porción occidental con precipitaciones escasas y predominantemente estivales que alcanzan a menos de 600 mm anuales es considerada del tipo: subtropical con estación seca.

En la llanura chaqueña los suelos pueden ser agrupados en dos grandes áreas: oriental y occidental. En la primera, con lluvias abundantes, predominan los suelos arenosos y arcillosos, en donde los albardones y terrazas altas bien drenadas constituyen zonas fértiles; mientras que las zonas anegadas de esteros y lagunas sólo son aptas para la ganadería. En la zona occidental seca predominan los suelos calcáreos. La hidrografía se caracteriza por sistemas autóctonos y alóctonos, por la formación de esteros, bañados y lagunas, y por nu- merosos cauces secos en áreas sin drenaje. La región presenta una franja oriental con exceso de agua, originada por lluvias locales, que alimentan a los arroyos tributarios de los ríos Paraná y Paraguay. Además, presenta una zona occidental de sistema alóctono , alimentado por lluvias orográficas. Por último existe una zona central donde hay déficit de agua, la que se pierde por evaporación e infiltración. En este ambiente, los ríos más importantes son el Paraná, el Paraguay, el Bermejo, el Pilcomayo y el Salado.

Los ríos chaqueños han sido un elemento vital para la instalación de las tolderías de las numerosas tribus que poblaron la región, como también la vía de penetración de las naves hispánicas hacia el corazón del continente. Asimismo, de sus riberas partieron los colonos europeos que se internaron en el Chaco desde las últimas décadas del Siglo X IX. Por otra parte, los fortines se asentaron cerca de los ríos, en un intento por ampliar la frontera interior.

La llanura chaqueña, desde el punto de vista fitogeográfico, constituye el "Parque Chaqueño", pero por influencias del clima, la hidrografía y el suelo, la formación vegetal que lo cubre presenta diferencias; distinguiéndose una zona oriental o húmeda, una central de transición y una occidental seca, pero manteniendo el bosque como rasgo dominante de su paisaje. En la zona oriental el guebracho colorado chaqueño es su mejor representante; árbol esbelto y de alto contenido de tanino, alentó por muchos años la explotación indiscriminada de los bosques ribereños del frente Paraná - Paraguay. Allí se instalaron los primeros obrajes en el siglo pasado, hasta dar lugar más adelante a la radicación de centros industriales. Acompañando las márgenes de los ríos crecen especies de mayor exigencia hídrica, como el Lapacho negro, el Viraró, el Timbó colorado, el Yibirápita y otras de menor valor comercial, como el sauce criollo, el aliso de río, el laurel negro, etc.

En las tierras altas y permeables, aparecen ejemplares bien desarrolla- dos de guayacán, quebracho blanco, espina corona, Iapacho rosado, guayaibí, etc. Como estas tierras son también aptas para la agricultura, constituyen la zona más rica y más intensamente explotada, llegándose prácticamente a la elimina- ción de grandes extensiones de sus bosques. A medida que se avanza hacia el oeste, se asiste a un empobrecimiento de la masa forestal y a la aparición de otras especies, como el quebracho blanco, el quebracho colorado santiagueño, itín, algarrobo blanco y negro, palo santo, guayacán, mistol, chañar, tala, yuchán (palo borracho), etc.

En el Chaco Occidental se destaca un paisaje boscoso xerófilo, caracterizado por su espesura, con arbustos bajos y espinosos, conocido como El Impenetrable y entre cuyas especies aparecen trepadoras, tintóreas y medicinales, que aún no han sido muy explotadas. Esta vegetación va desapareciendo hacia el sur con el empobrecimiento de los suelos, proliferando los cactos, chañares y breas en las proximidades del suelo santiagueño.

La fauna de la región chaqueña se caracteriza por su gran riqueza y variedad, en muchos casos en vías de extinción. Entre los numerosos especímenes que habitan en los bosques y los montes se destacan: puma, zorro (aguará -guazú y aguará - miní), mono (carayá), coatí, hurón, zorrino, lobito de río, gato onza, gato montés, yaguareté, oso hormiguero, oso melero, tatú mulita, tatú carreta, corzuela, jabalí, comadreja, pecarí, tapir o gran bestia, carpincho, cuis, etc. No menos rica y variada por su abundancia y belleza es la fauna avícola: car- denal, tordo, distintas variedades de palomas, loro, perdiz, tero, garza blanca y rosada, chajá, charata, diversas variedades de patos, ñandú, canastita, martín pescador, pájaro carpintero, hornero y otros.

Fig 2

Fig.2 Mapa de Sansón D’Adbeville de 1650, donde se señala la jurisdicción que abarcaba originalmente el Chaco

fig 1. coloreada digitalmenteEntre los reptiles no podemos dejar de mencionar al yacaré, muy perseguido por el valor de su cuero, las numerosas especies de serpientes y culebras, algunas muy venenosas, como la yarará, la coral, la víbora de la cruz y la víbora de cascabel. Las especies ícticas que pueblan nuestros ríos; se cuentan entre las más codiciadas: el dorado, surubí, pacú, patí, armado, bagre, manguruyú; más las que pueblan los esteros y lagunas, como la palometa, la corvina y las diversas especies de mojarras. Esta fauna íctica se encuentra amenazada, especialmente en los riachos y lagunas, por los desperdicios industriales que desaprensivamente se arrojan en sus cauces.

COMPROBACIONES ARQUEOLOGICAS

La arqueología nos ha proporcionado las primeras informaciones sobre algunos elementos culturales de la prehistoria regional, los cuales revelan coincidencias y relaciones significativas con otras culturas.

La alfarería con decoración imbricada, también llamada corrugada o escamada, aparece en casi todos los yacimientos arqueológicos del Chaco. AIgunos autores consideran a esta técnica como un legado muy antiguo "pan-amazónico" anterior a la cultura guaraní, pero adoptada por ésta y transmitida a nuestra región en épocas prehistóricas.

La cerámica decorada con impresiones de la uña sobre la superficie aún fresca del recipiente (Ungüicular) está emparentada con la imbricada o corrugada. Se halla presente en una extensa área del Suroeste chaqueño, tanto en piezas fragmentarias como en vasijas usadas como ofrenda funeraria. En la mayoría de los casos los yacimientos están próximos a cauces fósiles de antiguos ríos que bañaban la región, lo que indicaría que los pueblos portadores de estas técnicas cerámicasFig1., dependían de un régimen hidrográfico sustancialmente distinto del actual. La desaparición de estos cursos de agua habría determinado la emigración de estos pueblos hacia parajes más propicios para sus necesidades vitales.

Botijo característico de las culturas chaquenses Fig.1

Con respecto a la técnica de impresión de cordel en la cerámica arqueológica, aparece representada tanto en yacimientos del litoral como en el interior del Chaco, conjuntamente con la de impresión de tejido. En algunos casos se halla asociada con la cerámica con impresión "ungüicular" y formando dibujos o guardas geométricas. Según Félix Outes, los Mbayáes y Caduveos del Suroeste del Mato Grosso decoraban su alfarería con la aplicación de cordelería en la cara externa de los recipientes que fabricaban y debemos agregar que constituye un rasgo típico de los Guaná - Mbayá del Chaco Paraguayo.

Otro aporte que ha hecho la arqueología al esclarecimiento del pasado prehistórico de la región chaqueña, es el hallazgo de numerosos artefactos neolíticos, especialmente hachas de piedra pulida, pese a la inexistencia de material pétreo apto para la fabricación de estas herramientas. Estos hallazgos constituyen la prueba de las influencias prehistóricas neolíticas que se hicieron sentir en la región y del intercambio cultural de los aborígenes chaquenses con otros pueblos lindantes.

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