El Gran Chaco es una extensa
llanura boscosa que abarca parte de Argentina, Bolivia y Paraguay, extendiéndose
aproximadamente hasta los ríos Otuquis y Parapiti en el norte, el río Salado al Sur, el
eje Paraguay - Paraná al este y los faldeos cordilleranos al oeste. Se trata de una gran
cuenca sedimentaria asentada entre el bloque levantado del Macizo de Brasilia y la zona
cordillerana. EI basamento cristalino está asentado a considerable profundidad, cubierto
por un grueso manto de sedimentos provenientes de los relieves circundantes. El área
chaqueña, a la que el bosque confiere unidad, es, además una región de gran
horizontalidad, pues la paulatina elevación desde la ribera fluvial hacia el oeste es
escasa, manteniendo el terreno una leve orientación de NO a SE, apenas perceptible por la
dirección de los cursos de agua. Esa característica de horizontalidad es la causa
fundamental de la formación de esteros y bañados.
Los movimientos que originaron la cordillera de los
Andes repercutieron en esta planicie, reactivando antiguas fallas y originando otras como
la ocupada por los ríos Paraná - Paraguay. Las áreas de descenso originaron cuencas de
relieve chato y escasa pendiente, mientras que los bloques levantados se manifestaron en
forma convexa, como el situado en el centro de la planicie, llamado arco Cordobés
Oriental - Charata que remata en Formosa en la dorsal San Hilario.
La región chaqueña, ubicada en la zona tropical y
subtropical, se caracteriza por su clima cálido y una irregular distribución de las
precipitaciones. Las lluvias en general decrecen de este a oeste; la porción oriental
húmeda, con precipitaciones regulares y constantes de hasta 1.200 mm, anuales, registra
temperaturas elevadas en verano y suaves en invierno. Se la encuadra dentro de la variedad
climática: subtropical sin estación seca. La porción occidental con precipitaciones
escasas y predominantemente estivales que alcanzan a menos de 600 mm anuales es
considerada del tipo: subtropical con estación seca.
En la llanura chaqueña los suelos pueden ser
agrupados en dos grandes áreas: oriental y occidental. En la primera, con lluvias
abundantes, predominan los suelos arenosos y arcillosos, en donde los albardones y
terrazas altas bien drenadas constituyen zonas fértiles; mientras que las zonas anegadas
de esteros y lagunas sólo son aptas para la ganadería. En la zona occidental seca
predominan los suelos calcáreos. La hidrografía se caracteriza por sistemas autóctonos
y alóctonos, por la formación de esteros, bañados y lagunas, y por nu- merosos cauces
secos en áreas sin drenaje. La región presenta una franja oriental con exceso de agua,
originada por lluvias locales, que alimentan a los arroyos tributarios de los ríos
Paraná y Paraguay. Además, presenta una zona occidental de sistema alóctono ,
alimentado por lluvias orográficas. Por último existe una zona central donde hay
déficit de agua, la que se pierde por evaporación e infiltración. En este ambiente, los
ríos más importantes son el Paraná, el Paraguay, el Bermejo, el Pilcomayo y el Salado.
Los ríos chaqueños han sido un elemento vital para
la instalación de las tolderías de las numerosas tribus que poblaron la región, como
también la vía de penetración de las naves hispánicas hacia el corazón del
continente. Asimismo, de sus riberas partieron los colonos europeos que se internaron en
el Chaco desde las últimas décadas del Siglo X IX. Por otra parte, los fortines se
asentaron cerca de los ríos, en un intento por ampliar la frontera interior.
La llanura chaqueña, desde el punto de vista
fitogeográfico, constituye el "Parque Chaqueño", pero por influencias del
clima, la hidrografía y el suelo, la formación vegetal que lo cubre presenta
diferencias; distinguiéndose una zona oriental o húmeda, una central de transición y
una occidental seca, pero manteniendo el bosque como rasgo dominante de su paisaje. En la
zona oriental el guebracho colorado chaqueño es su mejor representante; árbol esbelto y
de alto contenido de tanino, alentó por muchos años la explotación indiscriminada de
los bosques ribereños del frente Paraná - Paraguay. Allí se instalaron los primeros
obrajes en el siglo pasado, hasta dar lugar más adelante a la radicación de centros
industriales. Acompañando las márgenes de los ríos crecen especies de mayor exigencia
hídrica, como el Lapacho negro, el Viraró, el Timbó colorado, el Yibirápita y otras de
menor valor comercial, como el sauce criollo, el aliso de río, el laurel negro, etc.
En las tierras altas y permeables, aparecen
ejemplares bien desarrolla- dos de guayacán, quebracho blanco, espina corona, Iapacho
rosado, guayaibí, etc. Como estas tierras son también aptas para la agricultura,
constituyen la zona más rica y más intensamente explotada, llegándose prácticamente a
la elimina- ción de grandes extensiones de sus bosques. A medida que se avanza hacia el
oeste, se asiste a un empobrecimiento de la masa forestal y a la aparición de otras
especies, como el quebracho blanco, el quebracho colorado santiagueño, itín, algarrobo
blanco y negro, palo santo, guayacán, mistol, chañar, tala, yuchán (palo borracho),
etc.
En el Chaco Occidental se destaca un paisaje boscoso
xerófilo, caracterizado por su espesura, con arbustos bajos y espinosos, conocido como El
Impenetrable y entre cuyas especies aparecen trepadoras, tintóreas y medicinales, que
aún no han sido muy explotadas. Esta vegetación va desapareciendo hacia el sur con el
empobrecimiento de los suelos, proliferando los cactos, chañares y breas en las
proximidades del suelo santiagueño.
La fauna de la región chaqueña se caracteriza por
su gran riqueza y variedad, en muchos casos en vías de extinción. Entre los numerosos
especímenes que habitan en los bosques y los montes se destacan: puma, zorro (aguará
-guazú y aguará - miní), mono (carayá), coatí, hurón, zorrino, lobito de río, gato
onza, gato montés, yaguareté, oso hormiguero, oso melero, tatú mulita, tatú carreta,
corzuela, jabalí, comadreja, pecarí, tapir o gran bestia, carpincho, cuis, etc. No menos
rica y variada por su abundancia y belleza es la fauna avícola: car- denal, tordo,
distintas variedades de palomas, loro, perdiz, tero, garza blanca y rosada, chajá,
charata, diversas variedades de patos, ñandú, canastita, martín pescador, pájaro
carpintero, hornero y otros.

Fig.2 Mapa de Sansón DAdbeville de
1650, donde se señala la jurisdicción que abarcaba originalmente el Chaco
Entre los reptiles no podemos
dejar de mencionar al yacaré, muy perseguido por el valor de su cuero, las numerosas
especies de serpientes y culebras, algunas muy venenosas, como la yarará, la coral, la
víbora de la cruz y la víbora de cascabel. Las especies ícticas que pueblan nuestros
ríos; se cuentan entre las más codiciadas: el dorado, surubí, pacú, patí, armado,
bagre, manguruyú; más las que pueblan los esteros y lagunas, como la palometa, la
corvina y las diversas especies de mojarras. Esta fauna íctica se encuentra amenazada,
especialmente en los riachos y lagunas, por los desperdicios industriales que
desaprensivamente se arrojan en sus cauces.
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