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Los Tabues Tobas |
| La cultura toba, como cualquier otra
cultura, tiene sus códigos, su particular manera de trasladar información considerada
importante o esencial de una a otra generación. Estos códigos se organizan en la cultura
toba, como todo pueblo ágrafo, en forma de leyendas, tradiciones y mitos que transmiten
oralmente. Una de las formas más importantes de
transmisión de ideología la constituyen los tabúes , es decir el conjunto de
prohibiciones que se dan dentro de un conjunto social y que castigan de manera diversa las
transgresiones a la norma establecida previamente.
Los tabúes no son solamente prohibiciones rituales, sino que
contienen en sí mismos mensajes e informaciones que denotan la ideología del grupo
social al cual pertenecen.
La zona del Gran Chaco, donde situamos históricamente la etnia
Guaycurú, uno de cuyos subgrupos es el Toba, constituye lo que se denomina un
¨melting-pot¨ (recipiente y fusión) donde diversas configuraciones culturales se
unieron, en un pasado muy lejano, para formar nuevas estructuras que a su vez influyeron
en otras geografías vecinas. De esa forma un tabú puede presentarse un zonas tan
distantes como en Gran Chaco y la Península de Yucatán, con poca diferencia estructural
entre ambas. Basta citar como ejemplo la prohibición del acercamiento al agua para la
mujer menstruante o la del tabú del hombre de los muertos.
Más allá de las diferencias técnicas de los grupos étnicos,
que responden a diversos estímulos del entorno, es indudable, que existen estructuras
profundas que subyacen en el inconsciente de todos los grupos humanos, sean o no
aborígenes. |
| Tabues Tobas Femeninos
La mujer toba estaba sometida a numerosos
tabúes, algunos de ellos se mantienen hoy vigentes.
Durante la época del período menstrual la mujer no podía comer
alimento con grasa ni carne de animal, no se le permitía tener relaciones sexuales, no
podía cocinar ni tocar los alimentos (caza, pesca o recolección) traídos por el hombre.
Tampoco podía acercarse a él ni conversar o charlar con sus vecinos (a riesgo de
volverse chismosa o charlatana). La mujer durante su período estaba considerada
¨impura¨ y se la separaba de la comunidad.
Este tabú del período menstrual alcanzaba también a los hijos
de la pareja y al marido, ellos no podían introducirse en aguas profundas ni salir de
caza, a riesgo de sufrir desgracia personal, esto duraba hasta el fin del período de la
mujer, su ¨impureza¨ acarreaba desgracias a la familia toda. Estas prohibiciones tenían
carácter preventivo.
Durante el embarazo las prohibiciones aumentaban, una mujer
embarazada no podía comer alimento sucio, por ejemplo batata picada por gallinas o fruta
ensuciada por los pájaros, a riesgo de que el niño naciera con problema de visión.
No podía mirar animales de feo aspecto, por ejemplo monos. o
animales muertos. Tampoco personas muertas. Estas prohibiciones prevenían contra
parálisis infantil y los problemas cardíacos.
Otros tabúes se referían a las comidas, no podía comer carne
de animales de caza, o sea muertos en forma violenta (al dar vida se respetaba la vida
ajena). No se podía comer torta a la parrilla ni cosas picantes porque causaban mal de
vista al hijo. No se podían anudar cuerdas para que no naciese con el cordón umbilical
enrrollado.
Las relaciones sexuales estaban prohibidas a partir del 3º o 4º
mes de embarazo, esto se mantenía hasta un año después del parto.
El marido de la embarazada tenía también sus tabúes, no podía
matar animales porque ello significaba la muerte o distintos defectos físicos del hijo
(comunión entre la naturaleza y el hombre).
Esta prohibición de matar abarcaba también a los animales
considerados peligrosos, como el gato montés o las víboras.
Podía pescar pero no con anzuelo o lanza sino con red, de manera
de no causar daño físico al animal.
Ante el ataque de un animal debía huir sin devolver el ataque,
pues ante el embarazo de la mujer no se le permitía ejercer violencia sobre los seres
vivos. |
| Tabues Tobas Generales
Existían tabúes que afectaban a todos los
integrantes de la tribu, por ejemplo tenían ciertas enfermedades o plagas que escapaban
al control de sus hombres más sabios, los Pi´oxonaq, entre estas enfermedades cuyo
nombre tenían prohibido pronunciar, la más terrible era RALOGO, se trataba de una
enfermedad que mataba rápidamente y en forma similar a la peste europea. RALOGO era
atraída por la voz humana, según su creencia, los niños eran castigados si pronunciaban
su nombre.
Entre los Tobas era meritorio el aprender a guardar silencio o
hablar sólo lo imprescindible.
Los discursos estaban reservados a los jefes y ancianos que eran
los poseedores de la sabiduría.
Era mal vista la persona charlatana y el interrumpir o levantar
la voz en medio de los ancianos era motivo de severos castigos.
El tabú del silencio ante el nombre de ciertas enfermedades o el
nombre de personas fallecidas puede ser un refuerzo hacia la práctica del silencio o el
hablar en voz baja.
Cuando una persona de la tribu moría su nombre se transformaba
en tabú, no podía ser pronunciado, los niños eran especialmente enseñados en esta
prohibición.
No solo el nombre del muerto era tabú, sino que tampoco se le
podía mencionar por su parentesco (Ej: tío, abuelo, etc).
Esta prohibición era abandonada cuando un niño tomaba el nombre
del muerto, esto sucedía en la ceremonia de iniciación, en la que se imponía a los
niños el nombre de parientes fallecidos que guardaban cierta semejanza física o
espiritual con éstos.
Era el nombre adulto, antes llevaban el infantil y se consideraba
el definitivo.
Con respecto al tabú del silencio, llama la atención el poder
de la palabra para los Tobas, el signo lingüístico trasciende la mera función
comunicativa y adquiere nuevas y peligrosas significaciones. El Toba no sólo reconoce la
importancia del significado como tal, sino que tiene en cuenta también el significante o
imagen acústica como capaz de producir resultados adversos a la seguridad individual o
social.
Otros tabúes son los relacionados con la astronomía, los Tobas
eran sagaces observadores del cielo. Salvo los ancianos, que estaban exceptuados de estos
tabúes, a los Tobas se les prohibía señalar el arco iris. Se consideraba que este era
una persona que mataba a la gente y raptaba niños . Tampoco se podía contar las
estrellas, ni mirar de frente a la luna, pues su brillo enceguecía a las personas. |
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