En la tribu había una gran cantidad
de jóvenes, hombres y mujeres bellos que bailaban y reían, pero también vivía con
ellos un joven muy feo, que no podía compartir la alegría de los demás porque era
despreciado y rechazado con burlas por su apariencia, todos le decían La'axaraxaik (el
feo) . Por ese motivo estaba siempre triste y solo, su mocedad era trágica porque no
podía conseguir esposa.
Cierto
día estaba descansando debajo de un gran árbol a orillas del monte, se le acerco un
hombre, que se dio a conocer como dueño del monte, al verlo tan triste se apiadó de él
y le regalo un instrumento hecho de madera hueca, con un mango cuyas cuerdas y arco con
que se ejecutaba era de crin de caballo.
La'axaraxaik muy pronto aprendió a tocar y todos los escuchaban,
pero él cuando se acercaba a una joven era de nuevo rechazado y esto lo entristecía. De
nuevo apareció su protector y viendo que el N'vike no era feliz, le cedió a una de sus
hijas, ella era una joven muy hermosa de larga cabellera y su piel parecía suave como
capullo de algodón. El enseguida se enamoró, y se casaron, la música del N'vike ahora
sonaba alegre como su vida, hasta parecía que él también se ponía cada día más
lindo.
Esto despertó el interés de las mujeres que antes lo
rechazaban; era asediado continuamente y una noche donde había fiesta a la luz de un gran
fuego su mujer lo vio abrazando a otras mujeres, entonces arrancándole el N'vique de sus
manos, se lanzó al fuego donde las llamas la devoraron rápidamente, entonces una bola de
fuego se levantó y subió al cielo convirtiéndose en estrella a la que los ancianos la
llamaron LUCERO DEL ALBA...
De este suceso solo el N'vike fue rescatado todavía humeante;
paso el tiempo y de nuevo se encontró tan feo y solo como antes y del N'vike del cual
salían las más alegres melodías ahora eran tristes y parecían lamentos del dueño del
monte por la partida de sus hija.
Cuando murió La'axaraxaik, el N'vike quedó sin dueño.
Cierta noche un joven enamorado no podía dormir pensando en su
amada que vivía a muy larga distancia, en otra tribu; tomo el N'vike olvidado y comenzó
a tocarlo cuando comenzaba a salir el lucero, era tanta la angustia del joven que el
dueño del monte olvido su dolor y convirtió al N'vike mágico por que la voz del
enamorado recorrió la distancia que lo separaban hasta llegar a oídos de la joven que
corrió a sus encuentro.
Desde entonces si un enamorado lo toca antes del amanecer
pronunciando el nombre de la mujer, por más larga que sea la distancia que los separa,
seguramente antes del atardecer se producirá el encuentro.
En la actualidad se sigue construyendo y es uno de los
instrumentos más autóctonos de la cultura aborigen, se realiza en una lata a la que se
la quema para que se vuelva mágico.
Autor: Coro Chelaalapi (Bandada de zorzales)