EL CHAÑAR:
Es un árbol alto que crece al borde de los
ríos. Las mujeres adultas eran las encargadas de recolectar el fruto que cae del árbol
durante los meses de octubre/noviembre. Los tobas y pilagás lo
comían hervido y mezclados con grasa de pescado. En época de cosecha se lo puede comer
crudo. Para preparar dulce tipo jalea se muelen los frutos y se les hierve a fuego lento,
no se necesita azúcar pues es dulce.
Para teñirlas se hierve la corteza, da un color marrón claro. La corteza hervida es
expectorante y antiasmática. De su madera dura se fabrican palos para el juego del hockey
aborigen o trompos.
Su nombre toba es Takai.
EL MISTOL:
Es un árbol de zonas áridas, su fruto es
similar al durazno, es dulce y aromático.
Las mujeres aborígenes cosechaban el fruto
caído realizando previamente oraciones propiciatorias.
El mistol molido en mortero con agregado de agua
y mezclado con harina de algarrobo da como resultado una harina dulce de larga duración.
Las semillas sirven para preparar pororó. Se
puede obtener además: aloja, aguardiente y patay.
De su corteza se obtiene jabón, la corteza
hervida era usada como remedio para los pulmones, de sus raíces hervidas se obtiene
tintura oscura.
Cuando el árbol segrega una resina gomosa es
anuncio de lluvia.
Su nombre toba es Naálaic.
LA TUNA:
Es un cactus que crece en suelos arenosos. Los
aborígenes la utilizaban de diversas maneras. Para preparar dulces se eliminan del fruto
las espinillas y se hace hervir a fuego lento, se obtiene arrope, jalea o dulce para
conservar.
La raíz de la tuna hervida es diurética, el
fruto es un remedio para trastornos hepáticos, el jarabe de tuna alivia la tos y la parte
interior de las pecas se usa para curar los golpes o recalcaduras empleándolas como
emplastes calientes para curar eczemas.
Su nombre en toba es Dañami.
EL VINAL:
Esta planta, denominada ÑEDASOIK en toba,
brindaba al pueblo aborigen numerosos beneficios: la chaucha del vinal, molida en mortero,
es una excelente harina de sabor dulce, de sus brotes se obtiene un colirio para las
enfermedades oculares, también los mismos se usan como desinfectantes externos y como té
se previene la diabetes.
Sus espinas, de hasta 30 cm. de largo eran las
agujas aborígenes para todo tipo de tejidos, de su madera se obtiene cartón de calidad,
fibra para papel y aglomerado y pisos de parquet de gran resistencia al tránsito por su
dureza.
Se la considera plaga por ser inhibitoria del
crecimiento de otras plantas, pero no se la aprovecha como fuente de recursos en sí
misma. |