|
|

El
Malón de "La Sabana"
(Extraído de la revista Caras y Caretas del año 1899) |
|

Texto original "Vista general
de "La Sabana". |
|
EL
MALÓN
DE
“LA SABANA”
(Extraído de la revista Caras y Caretas del año 1899)
Una
nota fea, inhumana, de un rojo hiriente y selvático, sobre el cuadro, aún
medio borroso, pero lleno de lampos de grandeza de la civilización
argentina, ha sido ese malón de La Sabana, -esa carga a lanza seca de
la indiada baguala sobre una población naciente, audaz y benéfica luz
de cultura que débilmente avanzaba a brillar sobre el agresivo
desierto. Ha sido una desolación, casi un aniquilador arrasamiento en
que los hombres, ¡singular circunstancia! han salvado la vida y han caído
lanceadas las mujeres y los niños. Sólo un hombre cayó en la matanza,
Camors, un pobre colono francés que soñaba allá en conquistar el
bienestar de los suyos a fuerza de sudor y de trabajo honesto en la
aspereza del médium primitivo, y que ha caído en la bestial volteada.,
lanceado con una hijita de dos años con la que huía, llevándola en
brazos, de la sanguinaria chusma, ebria de sed de robo y de ansia de
matar!
|
|

Texto original "El señor
Emilio Camors y otro de los defensores del pueblo, en el sitio donde
cayó muerto el hermano del primero." |
|
Los
detalles son verdaderamente luctuosos: las mujeres lanceadas y muertas
fueron cuatro: Isabel Zapata, de 24 años; Indalecia Chávez de Osuna,
de 26; Isabel Chavez, de 50; Modesta Arce, de 43: todas argentinas.
Las criaturas fueron Bautista Cardozo, de 6 años;
Rosa Osuna, de 9; Conrada Arce y Trinidad Camors, de 2 años cada
una. A una criatura la habían enlazado dos salvajes y se salvó por
milagro. |
|

Textos originales:
Foto 1: "El niño Luis Osuna. Herido de lanza en la espalda".
Foto 2: "La hijita de Camors. En cuya defensa fue lanceado
este".
Foto 3: "El niño Juan Osuna. Herido de lanza en la
frente". |
|
Parece poca cosa porque la distancia desvanece las tintas fuertes
del episodio: pero fue inaudita aquella matanza de mujeres y niños en
una linda madrugada, casi en pleno día y a pocas cuadras de un
destacamento del 11º de Caballería, cuya diana, cuando hizo irrupción
la indiada en el poblado, acababa de despertar los ecos de la vasta
campaña adormecida.
|
|

Texto Original "Jefes y
oficiales de los batallones 11º y 8º de Resistencia" |
|
Hemos hablado de lanza...por tratarse de un malón. Pero no
había sólo lanzas en las manos de la gavilla asesina: traían armas de
fuego, con las que insolentemente saludaron a la población, iniciando
el sangriento desmán con el asesinato del vecino Camors y de la hijita
que intentaba salvar.
|
|

Texto original "Los defensores
del pueblo y los familiares de los que perecieron a manos de la
indiada". |
|
 
Texto Original: Foto 1.- "El capataz Luis
Luthinger y sus peones, causantes del mayor número de bajas sufridas por
los indios, en defensa de la población".
Foto 2.- "El capataz Luis Luthinger, uno de los que dirigieron la
defensa"
|
|
La
esposa de Camors y madre de la niña milagrosamente salvada, debe su
vida a la humanidad de un
indio, que la conocía y pidió que no la matasen, que sólo la
desnudasen.
|
|

|
|
Los vecinos se defendieron como fue posible, pero el sacrificio
de mujeres y niños no se pudo evitar. La consternación más intensa
agobió a todas aquellas pobres gentes, llevadas a las soledades
hostiles por la esperanza de trabajar con fruto, sujetas a un verdadero
y aplastador aislamiento que ahora, precisamente, iba a mitigarse con la
llegada del ferrocarril de Santa Fe, que tiene su estación terminal en
La Sabana, por el lado del Chaco. Muchas familias resolvieron, presa del
horror de la matanza, abandonar el lugar y buscar asilo en zonas más
amparadas por la civilización. El vecindario salió a perseguir a los
salvajes, que iban dejando la rastrillada de sus depredaciones y que,
por lo visto, no tienen mucho pavor del cristiano, sintiendo que no es más
fuerte que él en aquel absoluto desamparo, en plena naturaleza. |
|

Texto original: "Estación de
"La Sabana" (Ferrocarril Vera)" |
|
Mucho trabajo nos ha costado la obtención de las notas gráficas
de este lamentable suceso. Nuestro enviado especial ha tenido que vencer
las mayores dificultades para lograr las excelentes fotografías que nos
permiten dar una referencia sensible y completa del malón. El espectáculo
de las criaturas lanceadas habla solo. Y damos por bien empleado el
sacrificio material que esto nos importa, porque no nos ha movido a
ilustrar tan ingrato suceso un mero prurito informativo y novelero: nos
ha movido también el deseo de ayudar a poner remedio a estas profundas
anomalías, a estos sangrientos lunares de nuestra incipiente civilización,
trayendo al seno de Buenos Aires la sensación del horror que revistió
el episodio, para que no se lo juzgue simple alboroto y vocinglería. No
hubo una hecatombe bestial, de una ferocidad refinada e inaudita por
haberse cebado, el salvaje en los seres más débiles, sin el excitante
de la resistencia, sin la atenuante siquiera del cautiverio, a que las
indiadas del malón antiguo sometían, preferentemente a la mujer y al
hijo de su enemigo, el cristiano. Aquí han matado, fría y deliberadamente, saciando un rencor bestial en seres cuya debilidad e
inocencia hasta a las fieras conmovería. Y nosotros que esto se sepa
bien y se imprima ante el pueblo culto, para que reaccione eficazmente
contra el pueblo salvaje que, por lo visto, traza todavía, con trazos
de sangre, fronteras a la civilización dentro de la tierra argentina.
FIGARILLO |
|

Texto original: "La Sabana.-
Uno de los aspectos que ofrece esta localidad a la llegada del tren. Lo
que otrora evidenciaba ante propios y extraños la potencialidad
económica y progresista de esta codiciada población, hoy revela el
decaimiento en que nos insumió el andar de los tiempos...En primer
término aparece el viejo poblador Amadeo Ghirardi. |
|